No hay Mundial que por mal no venga
Hace muchos años, mi hermano Juan solía decirme: todo está arreglado . Lo decía con una mezcla de resignación y lucidez. Hoy creo que tenía razón. Perdimos la batalla. Todo está arreglado: los partidos, los torneos, los goles, las tarjetas, las sanciones. La lista podría seguir indefinidamente porque, en realidad, no hay nada fuera de su alcance. Castigan equipos, jugadores y entrenadores según el ánimo del día o el calendario. Si estás cerca del poder, los castigos nunca llegan; si no lo estás, aparecen en menos de veinticuatro horas. En Bolivia la justicia deportiva y el mérito deportivo no existen: existe el privilegio. Lograron alejar a la gente con el mismo método que el MAS perfeccionó durante años: hacerse los sordos, dejar que el tiempo —ese anestesista público— cubra todo con una capa de olvido. Que la gente se canse de indignarse. Que se resignen. Pero hay otros, sobre todo niños, que siguen soñando con el Mundial. Ahí está el problema. Nos hemos vendido la ilusión de q...