El problema no es que vuelva
El problema no es que Marcelo Martins vuelva. El problema es que Bolivia lo necesite. El retorno de un futbolista retirado puede leerse como nostalgia, como romanticismo o incluso como ese recurso tan repetido del “amor a la camiseta”. Pero cuando ese regreso se produce en el contexto de una selección que no encuentra gol, ni identidad, ni respuestas, deja de ser una anécdota. Se convierte en síntoma. El síntoma no habla del pasado del jugador. Habla del presente de la selección. Cuando el recurso es mirar hacia atrás en busca de soluciones, la pregunta no es sentimental: es estructural. ¿Qué se construyó en su ausencia? ¿Qué alternativas reales aparecieron? ¿Qué proceso puede sostenerse si depende de rescatar lo que ya se había despedido? El propio entrenador, hace no mucho, habló de cierre de ciclo. De renovación. De mirar hacia adelante. Hoy, ante la urgencia del gol, avala el regreso del futbolista retirado. Y cierra las puertas a jugadores en actividad y con nivel de selección. Ca...