Cuando el negocio manda, el deporte pierde
Scrolleando en mi celular, me topé con una publicación de ESPN en la que Gerard Piqué , el eterno defensor del FC Barcelona, soltaba una de esas perlas que solo alguien ajeno al tenis podría enunciar con tal desparpajo. La cadena internacional, fiel a su estilo, acompañó las declaraciones con una foto de Piqué en pleno furor. La publicación decía lo siguiente: “La ITF no quiere cambiar nada. ¿Por qué sacas dos veces en el tenis? Son 30 segundos más de una persona picando la pelota. La gente no quiere ver eso. Tampoco desea ver un juego de cinco minutos con deuce-ventaja-deuce-ventaja. Habría que poner un punto de oro en 40-40”. Y entonces, se me vino a la cabeza mi deporte, el racquetball, y las decisiones “geniales” que toman los dirigentes. ¿Cómo es posible que alguien tan ajeno al tenis, y tan ajeno también a la práctica de cualquier deporte de raqueta, tenga la osadía de sugerir cambios que, en su mente, mejorarían la experiencia de los aficionados? No estamos hablando de un videoj...